Pequeños objetos, grandes enemigos de la seguridad aérea

En posts anteriores ya os hemos hablado de los FOD’s, objetos extraños que se encuentran en una ubicación inapropiada en los aeropuertos. En ocasiones se trata de pequeñas piezas aparentemente inofensivas como tuercas o arandelas que, sin embargo, pueden desencadenar graves riesgos para la seguridad. ¿Recordáis el suceso de un avión de Air Canadá en Madrid en 2020 que tuvo su origen en un objeto en pista? Provocó daños en uno de los motores y en el tren de aterrizaje, dando lugar a una emergencia a la que la tripulación reaccionó de forma rápida.

Los FOD, en función del lugar en el que se encuentren, pueden clasificarse como FOD de pista, FOD de calle de rodaje/plataforma y FOD de mantenimiento. Entre los factores que contribuyen a su presencia en zonas inadecuadas, podríamos encontrarnos desde un inadecuado mantenimiento en las instalaciones, una escasa formación del personal sobre los riesgos que entrañan e, incluso, el clima.

Pero, ¿cuál es la solución a este complejo asunto? Los aeropuertos deben implementar programas de detección de FOD’s. Para que estos se conviertan en un éxito, deben asentarse sobre en cuatro pilares fundamentales:

  • Adecuada formación del personal de la zona aire para identificar y eliminar los FODs. Concienciar sobre la importancia a todos los profesionales con responsabilidades en este tema es crucial.
  • Inspección de pistas, áreas de maniobras y puestos de estacionamiento con frecuencia. Esto implica medidas como la suspensión de operaciones cuando se detecta un objeto en pista.  
  • Mantenimiento para una detección efectiva permanente. Existen diversas funciones y tecnología que puede dar soporte a los profesionales para incrementar su efectividad.
  • Coordinación de profesionales y organizaciones implicadas para la ejecución, evaluación y revisión constante de estos programas.

Los sucesos vinculados con FOD’s pueden afectar tanto a la seguridad como a la regularidad de las operaciones de los aeropuertos. Como siempre, podemos resumir con una sola palabra la clave para afrontarlos: PREVENCIÓN.

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Los riesgos de seguridad asociados a la explosiva recuperación del sector aéreo

Foto de CHUTTERSNAP en Unsplash

Después de dos años de restricciones por la pandemia de la COVID-19, este verano los aeropuertos europeos están asistiendo a la ansiada recuperación del sector.

Las cifras así lo indican y nuestro país cuenta con tres aeropuertos entre los diez con mayor tráfico en Europa en el mes de junio, según estos datos de Airports Council International (ACI).

Ese incremento en el tráfico aéreo ha venido acompañado en los últimos meses de problemas en la gestión de equipajes, largas colas en los controles de seguridad, retrasos y cancelaciones que están sufriendo muchos pasajeros. De hecho, estamos viviendo situaciones inéditas hasta ahora, como la del aeropuerto de Heathrow que ha limitado sus operaciones ante la imposibilidad para gestionar el volumen de pasajeros.

Pero, ¿has pensado en el impacto que este incremento de vuelos está teniendo en la seguridad aérea? La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) sí lo ha hecho y ha señalado una de sus principales preocupaciones: la fatiga de las tripulaciones.

EASA ha recogido esta advertencia en un boletín de seguridad (SIB) que bajo el título Risk Emerging During Ramp-up of Aviation Activities establece recomendaciones dirigidas a aeropuertos, compañías aéreas y autoridades aeronáuticas de cada estado para prevenir la fatiga de las tripulaciones por los riesgos para la seguridad que implican.

Además de la colaboración entre los diferentes actores y la coordinación para agilizar procesos administrativos, se apunta a dos aspectos fundamentales:

  • Respeto a las limitaciones de tiempo de vuelo. EASA insta a los operadores a evitar la prolongación de los tiempos de vuelo legalmente establecidos. También pide a las autoridades aeronáuticas de cada estado que supervisen las programaciones de vuelo de las compañías para asegurar que las tripulaciones cuentan con el descanso suficiente para operar los vuelos de forma segura.
  • Sistemas de reportes y gestión de riesgos de seguridad. El reporte de los pilotos es una herramienta preventiva. Ya os hemos hablado en otras ocasiones de su importancia para lograr elevados niveles de seguridad y de la Cultura Justa.

EASA señala los reportes como un elemento clave en estos momentos y por ello insta a todos los actores del sistema a promover los sistemas de reportes confidenciales de los profesionales para identificar y gestionar posibles riesgos para la seguridad de la aviación. Todo ello, con el objetivo de construir una cultura positiva de seguridad.

Siguiendo estas recomendaciones, el Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC) ha lanzado entre los pilotos españoles la campaña Por la mejora de la seguridad aérea, #YoReporto para fomentar el reporte de los pilotos de aspectos de seguridad operacional, en especial de aquellos vinculados a la fatiga.

El incremento de operaciones aéreas es, sin duda, una buena noticia. Sin embargo, deben mantenerse y garantizarse en todo momento elevados estándares de seguridad. La prevención y la cultura de seguridad deben ser los pilares para impulsar definitivamente la recuperación de la aviación.

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Las consecuencias del calor en las operaciones aéreas

Las temperaturas extremas que estamos viviendo en los últimos días, sin duda, están alterando el desarrollo con normalidad de numerosas actividades. La aviación no es una excepción, ya que las altas temperaturas son un factor que tiene consecuencias en las operaciones aéreas.

Precisamente esta semana el aeropuerto de Luton en Londres cancelaba sus vuelos debido al cierre de la pista por un defecto provocado por las altas temperaturas que están sufriendo en el Reino Unido.

¿Ha sido un hecho puntual? La verdad es que no. Otras olas de calor extremas ya han provocado anteriormente retrasos y cancelaciones de vuelos de forma masiva. Al igual que otros fenómenos meteorológicos, las altas temperaturas son un factor que afecta a las operaciones aéreas. ¿Cómo?

La consecuencia más evidente es el simple sobrecalentamiento de algunos equipos de las aeronaves, lo que exige reforzar su mantenimiento y revisiones en estas circunstancias.

Por otro lado, las altas temperaturas provocan una mayor dificultad de los aviones para coger altura, lo que conlleva que se requiera más velocidad y una longitud de pista mayor.

Adicionalmente, el calor suele ir acompañado de otros fenómenos, como tormentas eléctricas, que pueden provocar turbulencias o cizalladura. Y, por supuesto, junto a la humedad puede generar problemas de visibilidad.

Como vemos, el calor extremo influye en las operaciones aéreas, por lo que, tanto las infraestructuras como los procedimientos operacionales deben estar adaptados a las altas temperaturas que parece que nos afectarán cada vez con mayor frecuencia. Por cierto, ¿tendrán los aeropuertos del futuro pistas mucho más largas que las actuales para afrontar las olas de calor? Os leemos.

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La colegiación de los pilotos, una garantía para los usuarios del transporte aéreo y un soporte para la profesión

Nuestro país cuenta con una singularidad en la protección de los ciudadanos. Se trata de los colegios profesionales, organismos de representación de las distintas profesiones que tienen entre sus funciones defender los derechos de los consumidores y usuarios en los servicios que prestan con su trabajo.

Para ejercer algunas profesiones, normalmente aquellas directamente vinculadas a la salud y seguridad de las personas, la colegiación es obligatoria en España. Es el caso de los médicos o los abogados, por ejemplo, y también de los pilotos, ya que es indiscutible la enorme responsabilidad de nuestro trabajo.

Imagen: Iberia

¿Qué significa esto?

Para los ciudadanos, es una garantía de que el servicio que prestamos con nuestro trabajo, se va a regir desde las buenas prácticas profesionales y cumpliendo un código ético y deontológico. Esto implica también que cualquier persona puede acudir a nosotros si considera que una actuación profesional ha vulnerado sus derechos o ante cualquier duda o consulta sobre el trabajo del piloto.

Para los pilotos, implica contar con un organismo de representación legalmente legitimado ante la Administración, otras instituciones, los tribunales y la sociedad para tratar cuestiones profesionales y participar en los procesos legislativos que puedan afectar a la formación, el desarrollo profesional o cualquier otro asunto de su ámbito de competencia. Además, el colegio da soporte y asesoramiento técnico y jurídico a los colegiados ante cualquier asunto profesional.

Uno de los grandes patrimonios de todos los colegios profesionales es el de velar por el correcto desarrollo profesional como garantes de la ética y deontología. Por supuesto, los pilotos contamos con nuestro código ético y deontológico en el que se recoge nuestro compromiso con la sociedad en la gestión segura y eficiente de las operaciones aéreas.

Los colegios son, por tanto, un mecanismo de protección de los ciudadanos que, desde su visión de expertos, contribuyen a que profesiones de gran responsabilidad, como la de los pilotos, trabajen hacia la excelencia que el servicio público que prestan exige.

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¡Desmontamos algunas leyendas urbanas sobre la profesión de piloto!

Pilotos en cabina. Foto COPAC

Seguro que alguna vez habéis escuchado algunas afirmaciones muy rotundas sobre la profesión de piloto que, repetidas en el tiempo, se han convertido en leyendas urbanas que ¡en realidad son falsas!. Hoy desmontamos algunas de las más comunes.

  1. “Piloto y copiloto”. ¡Nooooo!

Es habitual escuchar la expresión “el piloto y el copiloto” para referirse a los tripulantes técnicos que operan una aeronave comercial. Pero te recomendamos que no vuelvas a usarla, es incorrecta. Los dos tripulantes son pilotos y los dos están habilitados para operar esa aeronave.

Sería más correcto hablar de “comandante y copiloto” por los diferentes roles que tienen cada uno de ellos. El Comandante es el máximo responsable de la aeronave, los pasajeros y la carga. Pero recuerda, ¡ambos son pilotos, ambos son imprescindibles para operar esa aeronave y ambos están perfectamente capacitados y habilitados para volarla!. Es más, aquí te contamos más sobre las funciones del copiloto y su importancia para la seguridad de los vuelos.  

  • Los pilotos, por la naturaleza de su actividad, ejercen una profesión arriesgada. ¡No!

La aviación es el medio de transporte más seguro porque se realiza un constante análisis de riesgos y se toman medidas preventivas. Los pilotos no asumimos riesgos, los gestionamos. Parte importante de nuestro trabajo es monitorizar de forma constante la operación y tomar decisiones para anticiparnos a cualquier situación que pueda suponer un peligro para la seguridad.  

Nuestro trabajo es operar las aeronaves con la máxima seguridad y eficiencia. Nunca asumimos riesgos; al contrario, la esencia de nuestra profesión es salvaguardar la seguridad de la aeronave, la carga y de todas las personas a bordo.

  • El mejor piloto es el que vuela de la forma más espectacular.

Quizás sea así en las películas de ficción, pero la realidad es que los pilotos de aviación comercial no somos pilotos acrobáticos. Las piruetas, las velocidades anómalas, el rebasamiento de obstáculos… son todo lo contrario a buenas prácticas profesionales.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de pericia? En las operaciones de aviación comercial la pericia se obtiene través de la adherencia a los procedimientos, de una formación teórica y práctica constante y de la experiencia acumulada para la toma de decisiones de seguridad.

¡Esperamos que estas tres aclaraciones te ayuden a conocer mejor nuestra profesión!

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El coste económico de ser piloto

Convertirse en piloto comercial no es un camino fácil. Requiere de una serie de cualidades personales, unos requisitos médicos y un riguroso proceso de formación para obtener la licencia de vuelo.

La formación de pilotos ab initio incluye, además de la formación teórica, una fase de vuelos, tanto en simuladores como en vuelo real. Su coste varía en función de la escuela seleccionada y de la modalidad elegida, que puedes encontrar en esta guía elaborada por el COPAC. En cualquier caso, supone un gran esfuerzo económico que en algunos casos puede generar importantes compromisos financieros o ser una barrera infranqueable para muchas personas.

El sector aéreo reclama desde hace años ayudas públicas para la formación de profesionales, para impedir que el coste económico sea un obstáculo para personas con cualidades y talento. Los alumnos que cursan un Grado Oficial, pueden acceder a las becas de carácter general que otorga el Ministerio de Educación y Formación Profesional, sin embargo, parece insuficiente cuando hablamos de estudios cuyo coste puede superar los 150.000 euros.

Con posterioridad a su formación inicial, en el caso de aeronaves multimotor y multipiloto, el futuro piloto debe obtener una habilitación de tipo. Recientemente COPAC, Sepla y Global Training Aviation han presentado las Becas Carlos Salas, que concederán dos becas de 12.500 euros cada una para la financiación del curso de habilitación de tipo del avión, con el fin de contribuir a minimizar el alto coste económico de la formación y facilitar así el acceso a la profesión.

Las becas llevan el nombre de Carlos Salas Ortiz de Villajos (Valencia, 1961 – Madrid, 2021), comandante de líneas aéreas con más de 17.500 horas de vuelo y decano del COPAC, que destacó siempre por su gran pasión por la aviación y su vocación de servicio a la profesión, por la que siempre trabajó más allá de la cabina de vuelo.

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Entrenamiento de pilotos en simuladores: ¿por qué son una pieza clave para la seguridad aérea?

La formación de las tripulaciones es una de las principales barreras de seguridad en la que los simuladores son una herramienta fundamental. Gracias a esta tecnología es posible replicar los procedimientos y el comportamiento de una aeronave y de su entorno.

Foto Airbus Helicopters Raz Eric

¿Por qué los simuladores son una pieza clave para la seguridad aérea?

  • Por el realismo que permite entrenar todo tipo de situaciones a bordo. En ellos podemos entrenar no sólo procedimientos normales; sino también, procedimientos anormales y de emergencia. Esto implica practicar situaciones poco probables pero que se pueden dar en un vuelo real, como fallos en los sistemas electrónicos, pérdidas de potencia, parada de motor, aterrizaje con baja visibilidad, etc. Este conocimiento es un claro refuerzo de la seguridad y contribuye a una mejor respuesta ante situaciones indeseadas.
  • Por la seguridad de las propias tripulaciones. Permite entrenar emergencias, de forma que se adquiere el conocimiento para afrontarlas, pero sin afrontar el riesgo que pueden entrañar.
  • Por el ahorro de costes frente a la formación en vuelo. Ambas pueden y deben complementarse, pero el entrenamiento en simulador supone un ahorro de costes.
  • Por la reducción de emisiones y la eficiencia medioambiental. Obviamente, el uso de simuladores supone menores emisiones, así como una reducción de la contaminación acústica.

Los simuladores cobran vital importancia en las operaciones de helicóptero, en vuelos que requieren una elevada cualificación como las de búsqueda y salvamento o extinción de incendios forestales. Si la formación de los pilotos siempre es una barrera de seguridad, en este tipo de actividades, el entrenamiento en simuladores contribuye a reducir los accidentes y mejorar la especialización y destrezas de los pilotos que vuelan en entornos altamente complejos.

La tecnología de los simuladores mejora la cualificación y especialización de los pilotos y supone una indudable mejora de la seguridad aérea. ¡Aprovechémosla!

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Cultura Justa: ley de obligado cumplimiento y norma ética para la defensa de la seguridad aérea

La Cultura Justa es uno de los pilares de la seguridad aérea. En otros post ya nos hemos adentrado en este concepto, que tiene dos claves fundamentales: el reporte de los profesionales incluso de errores propios que permitan detectar aspectos de mejora y la protección de esos informantes para generar confianza en el sistema. Contribuye a incrementar la cultura de seguridad de las organizaciones, ya que identifica peligros latentes de seguridad operacional y permite tomar medidas preventivas.

Pero la Cultura Justa… ¿es un ejercicio de buena voluntad por parte de operadores y profesionales? ¿Una elección? ¿Un Acto voluntario? ¿Una moda pasajera?

Lejos de ser una entelequia o quedarse en bonitas palabras es una ley de obligado cumplimiento para los operadores. Así lo recoge el reglamento europeo 376/2014 sobre la notificación, que la define así:

«Cultura Justa es aquella en la que no se castigue a los operadores y demás personal de primera línea por sus acciones, omisiones o decisiones cuando sean acordes con su experiencia y capacitación, pero en la cual no se toleren la negligencia grave, las infracciones intencionadas ni los actos destructivos».

REGLAMENTO (UE) No 376/2014 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 3 de abril de 2014 relativo a la notificación de sucesos en la aviación civil

Más allá de esta obligación legal, para los profesionales es un precepto ético y deontológico en defensa de la seguridad aérea. Tanto es así que este concepto se incluye en el Código Ético y Deontológico de los Pilotos de Aviación Comercial, la norma que rige las buenas prácticas de los pilotos y su compromiso con la sociedad.

«aquella en la que se motiva e incluso se recompensa a los profesionales aeronáuticos por informar de posibles riesgos detectados durante la operación, incluso admitiendo errores propios, sin miedo a consecuencias negativas en su puesto de trabajo o cualificación profesional»

Código Ético y Deontológico de los Pilotos de Aviación Comercial. Capítulo III. De los deberes del piloto de la aviación comercial. Artículo 20

Reportar cualquier aspecto de seguridad es un deber para el piloto tal y como establece su código ético y deontológico. “Es deber del piloto conocer y aplicar eficazmente los principios de cultura justa en el desempeño de su labor, de modo que, en los casos en los que cometa algún error o se detecte alguna anomalía, especialmente si pudo haber tenido algún impacto en la seguridad, informe de ello a través de los procedimientos establecidos, con el fin de contribuir a la mejora continua de la seguridad de las operaciones aeronáuticas”

Para contribuir a conocer los principios de Cultura Justa, el COPAC ha elaborado una sencilla guía para los pilotos con unas pautas para reportar de forma adecuada y acogerse de forma efectiva al procedimiento de Cultura Justa.

En definitiva, ni acto voluntario, moda pasajera, ni buena voluntad; la Cultura Justa es un pilar fundamental de la seguridad operacional que han de cumplir operadores y profesionales.

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Germanwings: siete años después

Hoy se cumplen siete años desde el accidente de Germanwings. En nuestro recuerdo se encuentran los 144 pasajeros y los seis miembros de la tripulación que perdieron la vida y sus familias. De acuerdo con el informe final de la investigación técnica,  elaborado por el Bureau d’Enquêtes et d’Analyses (BEA), la colisión de la aeronave contra el terreno se debió “a la acción deliberada y planeada del copiloto, que decidió suicidarse mientras se encontraba solo en la cabina de mando”.

Todos los accidentes aéreos entrañan una gran complejidad. Detrás de una causa raíz, existen factores contribuyentes que es preciso analizar para evitar que se repitan en el futuro. También sucede en este caso. A lo largo del informe, publicado en 2016, se apuntaron varios de estos factores que deben ser objeto de mejora constante. Estos son algunos.

  • Confidencialidad médica. El accidente abrió el debate médico por el choque de normativa entre confidencialidad médica y seguridad pública. En nuestro país, organizaciones como el Colegio de Médicos de Barcelona  analizaron los límites del secreto profesional para proponer medidas equilibradas entre la privacidad de un individuo y garantizar el adecuado estado de salud mental de los pilotos en el ejercicio de su profesión.
  • Certificación médica de los pilotos. El informe señaló carencias y fallos en el proceso de certificación médica. Se apuntaba la necesidad de un seguimiento exhaustivo de los profesionales con algún problema de salud mental previo.
  •  Responsabilidad de las autoridades aeronáuticas. El informe señaló también deficiencias en el papel de la autoridad aeronáutica alemana respecto al cumplimiento de sus responsabilidades en el ámbito médico y de gestión de riesgos de seguridad en este campo. Los Estados tienen un papel regulador e inspector que debe constituir una barrera de seguridad.
Imagen: FlightRadar24. Última posición del vuelo de Germanwings
  • El entorno del piloto. La BEA analizó también los efectos socio-económicos que para un piloto supone la pérdida de su licencia, y por extensión el fin de su carrera profesional. Evitar estas consecuencias puede generar que se oculten problemas de salud.
  • Apoyo a pilotos. El informe promovía la implementación de programas de apoyo a pilotos con algún problema de salud mental o de otro tipo, como adicciones. Esta medida ya se ha regulado, pero para que tengan una función preventiva es necesario que se orienten hacia la asistencia especializada y un tratamiento que favorezca la rehabilitación del piloto. No pueden ser una simple imposición normativa. Además, sólo funcionan en entornos de confianza y en organizaciones estables y estructuradas, por lo que es crucial el contexto profesional de los pilotos y los efectos en la seguridad.

Fruto de este informe, se han implementado medidas preventivas como los programas de apoyo a pilotos. Sin embargo, en otros campos, aún hay trabajo por hacer. Más allá de las circunstancias personales del copiloto del vuelo 4U9525, esta tragedia nos muestra que detrás de cada accidente hay gran complejidad y múltiples factores a analizar y mejorar. En un día como hoy, es importante recordar que la seguridad es un trabajo constante y colectivo en beneficio de la aviación y de la confianza de los usuarios del transporte aéreo.

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Nueva alerta sobre deslumbramientos con punteros láser

La Federal Aviation Administration (FAA) ha alertado recientemente de un preocupante incremento de incidentes reportados por pilotos deslumbrados por punteros láser a las tripulaciones en Estados Unidos en 2021. Según las cifras de la autoridad aeronáutica, el año pasado se recibieron 9.723 notificaciones de pilotos, lo que supone un aumento del 41% respecto al año anterior.

La FAA ha recordado que apuntar con un puntero láser a la tripulación de una aeronave es una grave amenaza para la seguridad aérea, ya que su potencia, en algunos casos, puede incapacitar a los tripulantes en pleno vuelo y provocar serios perjuicios en su salud. Desde 2010, la FAA ha contabilizado 244 lesiones de pilotos por esta causa. Como es obvio, se pone en riesgo la seguridad de los vuelos.

Lamentablemente, en España no contamos con la publicación de datos absolutos publicados sobre este particular. No obstante, en la Memoria de evaluación de seguridad de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea de 2020 se indica que estos sucesos son la tipología más frecuente de afecciones externas a las aeronaves, alcanzando el 47,4%. A pesar de ello, indica que “las afecciones por láser mantienen una tendencia decreciente en los últimos años”.

En cualquier caso, siempre es necesario recordar que estos deslumbramientos con puntero láser, lejos de ser una travesura, suponen un grave riesgo para los vuelos que está castigado en España con importantes multas que van de 30.001 a 600.000 euros.

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