
El debate contó con representantes de Aprocta, APM, Enaire, AESA, Llorente y Cuenca y COPAC
La semana pasada participamos en el curso para periodistas Transporte Aéreo y Periodismo organizado por la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo. Copac participó con una presentación sobre las principales cualidades y requisitos de la profesión de piloto e interviniendo en un debate entre profesionales de la comunicación sobre la compleja labor de Informar sobre accidentes aéreos. Términos como sentido común, deontología profesional, necesidad de especialización se repitieron y trataron a lo largo del debate y su importancia es indiscutible.
Sin embargo, hay dos conceptos que constituyen el eje de nuestras reflexiones del papel del periodista ante un accidente.
El primero es «personas». Cubrir un accidente aéreo es, ante todo, narrar una tragedia en la que suele haber muchas víctimas; que se suman a la de otras, sus familias, que sufren y sufrirán esa pérdida irrecuperable para siempre. A su vez, supone responder al derecho constitucional de la sociedad a recibir información veraz y rigurosa, a conocer qué ha sucedido. Todo ello gestionando la presión que algunas redacciones y las redes sociales imponen, una maraña de fuentes con un goteo de datos poco precisos y en marcos legales a menudo complejos. Luis Serrano, experto en Comunicación de Crisis en Llorente y Cuenca, realizaba una simple pero aplastante afirmación con la que coincidimos «lo fundamental en la gestión de una crisis son las personas». Ahí entra en juego el papel de las compañías, organizaciones e instituciones, que se convierten en fuente de información para el reportero.
El segundo concepto es «responsabilidad». Sobre la profesión del periodista recae una gran responsabilidad, ya que su labor está vinculada a un derecho fundamental de las personas y contribuye a crear una opinión pública bien informada. Esa responsabilidad pesa sobre el periodista encargado de narrar la tragedia desde el lugar de los hechos, pero también sobre el que desde un gabinete se convierte en su fuente como transmisor de datos o como experto analista.
De responsabilidad y de poner en el centro de nuestras decisiones a las personas también sabemos los pilotos, en cada vuelo gestionamos la seguridad de cientos de pasajeros. Cuando se produce un accidente aéreo muchos periodistas acuden a nosotros preguntando: ¿qué ha podido pasar?, ¿podría volver a ocurrir?… Preguntas para las que casi nunca tenemos respuestas inmediatas pero sobre las que podemos contextualizar y, principalmente, trasladar la importancia de reivindicar respeto a las investigaciones independientes. Conocer qué pasó en un accidente aéreo no responde sólo al interés mediático y social, también al compromiso del sector aéreo por tomar medidas preventivas que eviten nuevos siniestros en el futuro.

La jornada contó con la perspectiva de algunas mujeres que sí ocupan puestos de responsabilidad. En la mesa redonda participaron Isabel Maestre (directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea), María Ángeles Martí (directora de programas RFE A350 de Airbus), Ana María Molina (directora adjunta de Operaciones de Isdefe), Cristina Cuerno (catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid y vocal en la CIAIAC), María Teresa Busto (directora de la planta de Illescas de Airbus), Esther Apesteguía (editora jefe de Fly News) y María Jesús López Solás (directora de Planificación de Red en Iberia).
Nunca es bueno quedarse callado, titubear o hacer pausas largas buscando la expresión perfecta. Los examinadores buscan obtener la mayor cantidad de material evaluable del candidato.